Estimado amigo, estimada amiga, del derecho a la alimentación:
En los últimos meses hemos sido testigos del surgimiento de ambiciosos compromisos para impulsar la sostenibilidad y la transformación de los sistemas agroalimentarios. La Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios terminó el pasado 23 de septiembre. Es hora de hacer realidad los acuerdos y los resultados de esta reunión, y poner en marcha su menú de propuestas. Este evento tan esperado ha sido un hito en el camino a la transformación de los sistemas alimentarios. Asegurar que las personas estén en el centro de las acciones implica que los derechos humanos impregnen todas las conversaciones en el futuro, como señala el último informe del Relator Espacial de la ONU sobre el derecho a la alimentación.
El Día Mundial de la Alimentación y la 49ª Sesión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) están a punto de tener celebrarse. Ambas citas nos recordarán la necesidad de transformar los sistemas agroalimentarios, sin dejar a nadie atrás y llamando a una mayor inclusión de todos los actores. Esto es particularmente importante ante el impacto de la pandemia de COVID-19, que ha hecho retroceder los progresos realizados en pro del logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
A menos de un mes de la COP26 en Glasgow, es oportuno subrayar que el cambio climático afecta negativamente los derechos humanos de las personas, especialmente de los grupos más vulnerables. Ellos son los que sufren las peores consecuencias de la emergencia climática que vivimos, aunque paradójicamente son quienes han contribuido en menor medida. Por ello, han de ser escuchados y recibir el máximo beneficio de las acciones que se tomen para hacerlo frente.
Construyamos sobre las señales de cambio que están sucediendo a nuestro alrededor, facilitemos, avancemos y participemos a medida que progresamos.
El Equipo de Derecho a la Alimentación de la División de Transformación Rural Inclusiva e Igualdad de Género de FAO
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